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¿Una educación sexual posible? Funciones de la Familia y La Escuela
La sexualidad humana, no se enseña, sino que es una construcción que se gesta y despliega en la escena familiar, raíz que dará orientación a los comportamientos futuros de los miembros y del individuo en particular, afirmó la Lic. Liliana Gonzáles, en la conferencia “¿Una Educación Sexual Posible? Funciones de la Familia y Escuela”.
La ley 26150 sancionada por el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación, promueve el PROGRAMA NACIONAL DE EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL, trasladando a las escuelas la responsabilidad de ejecutarlas. De allí, la importancia que tiene este tema para la institución escolar, que debe responsabilizarse junto a la familia, de generar un espacio de socialización que influya en la formación de identidades de hombres y mujeres.
La autora planteó la inquietud sobre ¿cuál debe ser el lugar que debe ocupar el docente?. ¿La prudencia?, ¿la escucha?, ¿el constante facilitador del diálogo y la reflexión? o brindar contención y acompañamiento no solo a los alumnos sino también a los padres.
Sin dudas, afirmó Gonzáles, el docente no se convertirá en un catedrático de la Educación Sexual, sino que hará un intento de recuperar las aulas como lugar de preguntas y respuestas, respetando de este modo, el nivel de desarrollo e inquietudes de cada uno de los alumnos, sin dejar de lado el contexto socio-cultural en el que está inmersa la juventud actual y sin dejar de proponer el pacto “familia-escuela”, como pilar fundamental para trabajar esta temática.
Liliana González, dejó como reflexión la necesidad de volver a aquel viejo precepto de “educar con el ejemplo, para formar sujetos éticos”, permitiendo, “el despliegue del amor y de una sexualidad placentera y responsable”.

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